Partido a vida o muerte en Mataderos

Fabricio Brusco

La cancha de Nueva Chicago es muy distinta a los nuevos y modernos estadios que se hacen hoy en día. Al llegar te encontrás con molinetes viejos y desgastados que giran muy a la fuerza, dos cacheos de control policial muy rudimentarios y baños que parece que higienizan cada tres años y medio. 

Sin embargo, ninguna de esas dificultades tienen importancia cuando el partido en cuestión es uno de los clásicos más importantes del ascenso argentino: Chicago vs Chacarita. El equipo de Mataderos se encuentra en el segundo lugar de la tabla y recibe al ante último lugar, sin embargo, todo eso es anecdótico, es un clásico y en partidos así nada de esto influye.

A las 14:30 la tensión se empieza a sentir, los colores verde y negro van llenando la popular local con banderas en el alambrado y tirantes que van desde la parte baja a la alta de la tribuna. A las 15:00 salen los equipos al campo de juego y desde la tribuna caen papelitos, globos negros, se prenden bengalas de humo verdes y se cantan canciones en contra de chacarita. El clima de clásico se muestra en su máximo explendor . 

El partido empieza y lo de Nueva Chicago es avasallante, el equipo de Mataderos controla la pelota y llega mucho al arco de Chacarita que parece que lo único que sabe hacer es reventar. Pasados quince minutos del primer tiempo, el verdinegro hace reflejar su dominio en el marcador con un derechazo infernal del número cuatro Vivas que hace estallar a la hinchada.  

Después del gol, Chicago tiene diez minutos donde estuvo muy cerca de marcar el segundo gol; pero poco a poco el partido se empieza a diluir y a disputarse cada vez más en el medio campo. si bien el equipo que dirige Perazzo sigue siendo el que más llega, los últimos veinte minutos de la primer etapa son transcurren sin muchas situaciones. 

El segundo tiempo empieza mucho más parejo, el partido es trabado y tiene llegadas de ambos equipos. La hinchada de Chicago nota que su equipo ya no domina en encuentro por lo que los cantos bajan un poco la intensidad y se notan cada vez más los nervios. 

Con el correr de los minutos, Chacarita – aun sin ser profundo- se acerca cada vez más al arco rival. Todo sigue parejo y trabado hasta que al minuto treinta después de una carambola entre los centrales de Chicago y un gran desborde de González, Alderete, empuja la pelota abajo del arco y logra empatar el partido. 

Los últimos minutos del partido son confusos, Chicago intenta llegar al segundo gol de cualquier forma sin éxito alguno…, el partido finaliza en empate. Cada uno se lleva un punto. Un punto que le sabe a mucho a Chacarita y poco al equipo de Mataderos, que aun después de un pésimo segundo tiempo, se va del campo de juego aplaudido por sus hinchas.